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jueves, 16 de octubre de 2025

El Colorado 1979


SALUTACIÓN

Me conocéis todos suficientemente y sabéis que no soy hombre de muchas palabras. Es un sacrificio para mí hablar y más aún si es para muchas personas. Esto es más fácil para mí, se trata solo de hilar mis pensamientos. Hay ocasiones en que estos pequeños sacrificios son imprescindibles y esta es una de ellas. Por otra parte estoy verdaderamente contento de que la primera vez que tengo que escribir algo, después que me eligieran para vuestro alcalde, sea precisamente dirigiéndome a un sector de los que más profundamente han contribuido a situarme en este puesto.

Siempre he pensado y seguramente no es esta la primera vez que me lo oís, que el agricultor, hermanado con el pescador son los verdaderamente marginados de la sociedad. Nada puede extrañar mi ofrecimiento para servir a un pueblo que era mitad agrícola y mitad pescador.

Pocas son las ocasiones de regocijo para el agricultor en esta zona. Una cosecha que se recordará durante años, una boda ya lejana, el nacimiento de los hijos, el …casi nada más. ¡Que pocas alegrías frente al trabajo y a la estrechez diaria!.

Quedan las fiestas, esos días que recordamos siempre como sacados de una caja de agradables sorpresas.

Al organizar las de este año, novatos, sin ninguna experiencia, no hemos querido un Ayuntamiento protagonista sino receptor de ideas e iniciativas, hemos pedido la participación de todos y la hemos tenido.

Si, cuando terminen las Fiestas, se ha encendido vuestra ilusión para un próximo año, estaremos contentos y si no ha sido así, os pedimos penséis que lo hemos intentado seriamente.

Nada quiero decir hoy a los viejos colaboradores de siempre en estas fiestas pues sé de su modestia y desinterés. Pero si quiero resaltar mi agradecimiento personal y de toda la Corporación  a esa savia nueva que ha inundado con ideas y realizaciones el programa de festejos. Para esa juventud inquieta e ilusionada vaya mi mejor deseo de felicidad ya que si ellos son felices también disfrutaran sus mayores viendo su alegría.

No puedo dejar pasar la ocasión sin referirme expresamente a la mujer del campo tan bellísimamente representada con este ramillete de alcaldesas que las distintas zonas han elegido y que hermosean estas páginas. Quienes han hecho esta elección, tan adecuada, nos han quitado de encima un gran problema ya que elegir, de lo bueno, lo mejor, es empresa muy difícil.

Para terminar solo os participo un sueño de prosperidad y trabajo para todos que intentamos se haga realidad lo antes posible, y os deseo que la paz de la brisa que se filtra por entre las ramas de nuestros pinos, llegue hasta todos los hogares con un mensaje de verdadera hermandad y alegría.

Diego Leal Ramírez