
Salutación
El verano es una época de trabajo inmenso para los que vivimos en Conil. Los pescadores gracias a Dios, tienen faena y lo mismo les sucede a los agricultores, albañiles, comerciantes de todas las ramas, principalmente a la rama de hostelería y a toda la población activa de la localidad. No descansamos durante el verano ya que éste es una de nuestras fuentes de riqueza, pero cuando el verano se va terminando y como remate alegre a nuestros afanes, llegan las Fiestas Patronales, en honor de nuestra Señora la Virgen de las Virtudes y Conil irrumpe con sana alegría y entusiasmo para celebrar con máximo esplendor la Velada y Fiesta que se le organizan.
Estas fiestas son como un enlace bullanguero y risueño entre el esfuerzo precipitado y febril y el trabajo reposado, tranquilo y largo del resto del año. El punto y aparte necesario. El último cohete de los niños en sus vacaciones.
Deseo de todo corazón que los conileños sepamos y podamos aprovechar este corto pero merecido paréntesis de felicidad transmitiéndolo a su vez a los que nos visitan en estas Fiestas para que compartan nuestras alegrías y gocen de nuestra hospitalidad de este entrañable Conil.
Mi saludo ilusionado a todos los del pueblo y a quienes nos visiten va en estas páginas que os anuncian nuestras sencillas Fiestas. Que en el bar, la calle, el baile, atracciones, en fin, en todos sitios, se respire el aire de la amistad, alegría y solidaridad que os deseo.

