
SALUTACIÓN
El verano es una época de intenso trabajo para los que vivimos en Conil. Los pescadores tienen faena y lo mismo sucede a los agricultores, comerciantes, a los del ramo de la hostelería, y a toda la población activa de la localidad. No descansamos activa de la localidad. No descansamos durante el verano ya que éste es la principal fuente de riqueza, pero cuando el verano se va terminando y como un remate alegre a nuestros afanes, llegan las Fiestas Patronales.
Con la llegada del 8 de Septiembre, día de nuestra querida Patrona, la Virgen de las Virtudes , Conil se viste con sus mejores galas e irrumpe con sana alegría y entusiasmo para celebrar con el máximo esplendor la Velada y Fiestas que se organiza en su honor.
Las Fiestas Patronales son el punto y aparte necesario entre el esfuerzo precipitado del verano y el trabajo reposado y tranquilo del resto del año.
Queremos dejar constancia y reconocimiento a la juventud conileña, por ese espíritu de superación que se va imponiendo, cuyos resultados empiezan a fructificar, y que recibirán, sin duda, en un futuro próximo, la antorcha de esta comunidad para seguir buscando más igualdad, más justicia y más prosperidad.
Deseo de todo corazón que los conileños sepamos y podamos y podamos aprovechar este corto pero merecido perétesis de felicidad trasmitiéndolo a su vez a los que nos visitan en estas fiestas para que compartan nuestras alegrías y gocen de la hospitalidad de este nuestro entrañable Conil.
Queremos recordar, como siempre, a nuestros paisanos ausentes, a los que con motivo de estas fiestas les enviamos un cordial y cariñoso saludo.
Y para todos va este afectuoso, entrañable y sincero saludo con mis mejores deseos de felicidad, paz y alegría.

RESURGIR DE UNA ALMADRABA
“Renazcamos la ilusióny avivemos la hoguera
que entre rescoldos perdura,
y al igual que el ave Fénix,
¡Oh pueblo de Conil!
la almadraba futura”
Con esta sencilla estrofa, hace ahora cinco años, ponía punto final la escenificación de una estampa conileña, llena de plasticidad, presentada por un entusiasta y juvenil grupo local, en el ya desaparecido Baile de Disfraces, que anualmente, cada estío se celebraba con una definida finalidad benéfica.
Al ser de nuevo la Almadraba tema palpitante de actualidad, las musas de mi inspiración me han inducido a glosar o más bien a cantar, el enternecido gozo que ha producido en mí, la reanudación de tan ancestral actividad pesquera.
Pero voy a cantarlo “por lo bajini”, -tengo poquita voz pero desagradable-. Y voy a hacerlo con la preocupación que en si tiene el hecho de a pesar de mis conocimientos y aficiones marineros, soy profano en esta materia.
Documentado superficialmente por medio de vetustos y apergaminados libros con olor a naftalina, desempolvados del fondo de un ancestral baúl todo lleno de recuerdos; recalando tarde tras tarde en el Museo local de “Raíces Conileñas” para palpar “in situ” vestigios, fotos y enseres o pertrechos, me sumergí en el pasado y mi imaginación convertida en multicolor caleidoscopio, vi desfilar ante mi mente escenas de la pesca del atún todas ellas llenas de un colorido abigarrado, en la que fueron plasmándose infinidad de detalles y personajes, propios de la época de la Gran Casa Ducal de Medina Sidonia, ejercía su poder por estas latitudes, haciéndose famoso aquel proverbio de.. “Por atún y a ver al Duque”, que aún se conserva en expresiones del lenguaje coloquial conileño.
Capitanes, rederos, jabegueros, todos con el placer y el entusiasmo que producía la llegada de un lance de atunes, anunciado a golpes de tambor, izada de banderas en la Atalaya y un griterío infernal, mientras los pícaros ponían toda su inventiva para tratar de escamotear las codiciadas piezas para ser posteriormente malvendidas y con su producto proseguir sus fechorías de vida mundana.
Hablan de que la mayor pesca de atunes fue en 1541, en la que se cobraron 140.000 piezas, dándose trabajo en aquel entonces a un millar de trabajadores.
Pero todo ello pertenece ya al mundo inexorable del pasado… y de los sueños. Aquello feneció entre cenizas de nostalgias y recuerdos, para dar paso a una nueva Almadraba que acaba de nacer envuelta en pañales de ilusiones y esperanzas.
Asesorado por uno de los capitanes de de la actual Almadraba, Manolo Ligero, o Manolo “El Millonario”, como es conocido en el ámbito local, he ido adquiriendo conocimientos hasta poder realizar este espacio informativo, y poder daros la noticia, la buena noticia, de la reanudación de la pesca del atún en nuestras aguas, haciéndole patente desde aquí mi gratitud por tan eficaz como documentada documentación. ¡Gracias Manolo!
Así de esta manera he sabido de la nueva técnica de captura y de los nuevos personajes que integran la grey almadrabera que han sustituido a los de antaño.
El Varilla, los Capitanes, los patrones de sacada, de testa, de tierra o de barco afuera, son nuevas palabras que se incorporan al léxico almadrabero.
¡Lástima que no haya podido asistir a una levantá de atunes!
¡Cuánto hubiera gozado presenciando! este “trabajo”
Pero… ¡Oh hados del destino!, acabo de pronunciar una palabra que quema en los labios y en el alma de muchos conileños. El de la falta de actividad laboral. El más grave problema con que se enfrenta esta región.
El paro es como un alfilerazo clavado en el acerico del corazón de los conileños. Es una realidad que duele.
Por eso, una nube de tristeza ensombrece por un momento mi ánimo. Pero un hilo de sol rompe tinieblas. Y este rayo de sol y esperanza es la nueva Almadraba. Saludémosla alborozados, y entre todos hagámosla una realidad, para que cada vez adquiera más importancia y de ella vivan muchas familias conileñas.
Unamuno ya lo dejó escrito: “De la realidad vive el hombre y de sueños sobrevive”.
Yo, desde estas líneas os exhorto a todos a apoyar esta empresa y mi espíritu sensible se siente un poco poeta y exclama:
“Soñad con el loco empeño
de esquivar realidades
y haced realidad el sueño”


POR LA JUVENTUD
Pero sin la decidida, enérgica y total colaboración de los adultos, de los que tenemos hijos y a los cuales nos corresponde la sagrada obligación de educar y formar, todos los esfuerzos de la Administración serían vanos e inútiles y de nosotros toda la responsabilidad, al no haber sabido aprovechar los medios puestos a nuestro alcance.
Ayudemos a esta juventud que en un futuro próximo, tomará de nuestras manos, la antorcha encendida, para que esta llama sea más nítida, más diáfana y brillante y, llene su vida de esperanza y sanas ambiciones.
Lo ppodemos conseguir entre todos y así lo deseo de todo corazón.
Alfredo Serrano,

CONIL, AGRÍCOLA Y HORTOFRUTÍCOLA
Conil de la Frontera con sus ochenta y seis millones, quinientos mil metros cuadrados, todos de tierras fertilísimas, algo más de la mitad son tierras cultivadas y un cuarenta por ciento de estas, de riego, principalmente repartido entre pequeñas parcelas, empleándose diferentes técnicas para hacerlo. El resto lo constituyen los extensos pinares y urbanizaciones, incluido también la población o casco urbano.
La población rural de Conil supera el sesenta por ciento de los catorce mil trescientos sesenta y dos habitantes que tiene el Municipio, aunque una cantidad considerable de los agricultores tienen su domicilio en el pueblo y no en el medio rural.
Conil de la Frontera fue el segundo lugar de la provincia donde se hizo exportación de hortaliza, después que lo hiciera Chipiona, con productos también de Sanlúcar y Rota, y hoy el conileño puede estar orgulloso de tener acreditadas en Europa las marcas exportadoras CABO ROCHE Y COAGRICO de la Cooperativa Ntra. Sra.de las Virtudes y que junto con el NIÑO DE ORO de la cooperativa frutense de Chipiona , son las marcas en zanahoria más acreditadas, hasta hoy en Europa, donde se comercializa este producto procedente de Italia, Francia, Inglaterra, España, Argelia e Israel.
Se ha dicho y muy acertadamente, que Conil posee recursos naturales suficientes para el pleno desarrollo de sus tres economías fundamentales, la agricultura, la pesca y el turismo.
La influencia del Cabo Roche sobre las horas de luz y la estructura y calidad de sus tierras, haciendo los productos más precoces y de mejor calidad al mismo tiempo, y ser el centro litoral de la comarca agrícola de LA JANDA con sus fáciles comunicaciones que hacen que la agricultura de Conil tenga una perspectiva de futuro alentador, con vista a su producción y comercialización en los mercados interior y exterior.
Pienso que para que todo lo dicho sea una realidad, se necesita el esfuerzo de todos y principalmente el del agricultor, que sigue siendo reacio al empleo de las nuevas técnicas sobre; análisis previos, desinsectación, irrigación, empleo de semillas y fitosanitarios en general, recolección y normalización, concienciándose de que hay que producir calidad y más cantidad comercializable de productos, para que seamos más competitivos en los mercados, de lo contrario nos conduce a la descapitalización y la ruina.
El agricultor se queja de que ya está descapitalizado desde hace tiempo, y dice la verdad, necesita ayudas fáciles, menos burocráticas, más realistas y baratas, pero creo que no valora o no se interesa lo suficiente sobre las cosas que puede hacer unido en cooperativa. Y mucho más si esa cooperativa ya la tenemos constituida en Conil desde hace más de veinte años, como es el caso de la Cooperativa Agrícola Ntra. Sra. de las Virtudes y que además es de ámbito comarcal, aunque creo que hay mucho por hacer todavía y eso solo compete al propio agricultor socio. El agricultor necesita ayudas económicas pero no menos importantes son las ayudas técnicas que pueda recibir bien a través del Servicio de Extensión y Capacitación Agraria o de su propia cooperativa, incluso pienso que las dos fuentes serian muy necesaria y es el propio agricultor el que se tiene que interesar por estos servicios, bien de utilizarlos o de crearlos porque a veces los tiene como en el caso del Servicio de Extensión Agraria y los infrautiliza. También ocurre que aunque en la cooperativa no tenga los servicios técnicos necesarios, sí que es lamentable que los demás servicios también sean infrautilizados por sus socios, con el interés que esto supone para el funcionamiento de la entidad y la propia economía del agricultor y que creo que no acaba de entender este.
Entiendo que con los recursos naturales que posee el pueblo de Conil con su s ocho mil seiscientas cincuenta hectáreas de superficie y sus catorce kilómetros aproximados de litoral y mar Atlántico, tiene un gran porvenir agrícola, pesquero y turístico asegurado, pero necesita del interés y esfuerzo de todos. Manos a la obra.
José Mª Guerrero González (Horticultor)
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